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Transgénicos y Seguridad Alimentaria

Voces

La Habana, 7 oct.- El debate alrededor de los alimentos transgénicos se hizo presente en otro espacio de la capital cubana. Bajo el título «Transgénicos y seguridad alimentaria», el Centro Cultural «Dulce María Loynaz» efectuó, el pasado miércoles 6, un panel para reflexionar y dialogar sobre la cultura de la salud.
La mesa estuvo integrada por dos de los principales científicos que han estimulado las deliberaciones sobre el tema, el agroecólogo Fernando Funes y el filósofo Carlos Delgado, quienes profundizaron en el análisis de las nuevas tecnologías, los modelos agroculturales y su impacto en la alimentación.
El tema fue presentado como parte de las actividades por el Día Mundial de la Alimentación. Se recordó allí que la FAO reconoce la potencialidad de los alimentos transgénicos para paliar el hambre y la desnutrición que afectan a millones de seres humanos en el planeta.
No obstante, “en la agricultura es necesario aprovechar las condiciones locales para tener una producción diversificada, que haga que yo no dependa de un mercado externo, ni de insumos, ni de productos terminados para poder autoabastecerme”, enfatizó Delgado al referirse a la seguridad alimentaria.
“No se puede decir nada absoluto con respecto a las nuevas tecnologías: ni rechazarlas ni aceptarlas a ciegas. Las nuevas tecnologías representarán siempre un conjunto de oportunidades y de riesgos”. Así se expresó el filósofo, quien recalcó la necesidad de una evaluación y un control social de estas tecnologías.
María Victoria Luna, funcionaria del Instituto de Nutrición e Higiene de los Alimentos (INHA), dio fe de las evaluaciones realizadas al maíz FR-Bt1 en su institución. El Registro Sanitario de Alimentos del INHA evaluó todos los aspectos relacionados con la inocuidad de los alimentos, requeridos para poder autorizar la siembra de este maíz en el país.
Delgado considera que el asunto de las decisiones sociales y la amplia participación pública para la toma de esas decisiones “es el talón de Aquiles de Cuba, y la gran posibilidad que Cuba tiene”. A su vez, reclama la participación de otros actores sociales involucrados en el tema, sobre todo a los campesinos.
Las limitaciones de los espacios de debate sobre este tema fueron mencionadas por el biólogo Carlos Martínez. “La prensa nacional no ha sido capaz de absorber el debate; los que estamos preocupados por el tema hemos tenido que mover el debate a Internet”, puntualizó el científico.
Fernando Funes, por su parte, hizo reconocimiento a los veinte años de desarrollo del modelo agroecológico cubano, y comentó acerca de la capacidad de la isla para generar su propia tecnología y su propia visión acerca de la producción de alimentos.
Para Funes no son compatibles los transgénicos con el modelo agroecológico. “Miles de personas han trabajado duramente para modificar la agricultura cubana en una agricultura más resiliente al cambio climático, producir una variedad de maíz que tiene la capacidad de soportar la sequía, los cambios en la temperatura, y que son parte de la tradición y la cultura campesina”, aseveró el investigador.
Según el agroecólogo, la tecnología de los transgénicos implica la recuperación de un modelo agrícola convencional, de altos insumos, altamente dependiente de decisiones externas, y que quitan autonomía al agricultor.
El espacio «Letra con Vida», culminó con la presentación del libro: «Transgénicos ¿Qué se gana?, ¿Qué se pierde? Textos para un debate en Cuba», compilados por Fernando Funes y Eduardo Freyre, y publicado por el Centro Félix Varela. (2010)

FUENTE: Cuba a la mano

Se abre debate cubano sobre transgénicos

Patricia Grogg entrevista al agroecólogo FERNANDO FUNES-MONZOTE * – IPS/IFEJ

Quien crea que la introducción de transgénicos es un problema exclusivo de la ciencia, se equivoca, afirma en esta entrevista exclusiva el agroecólogo cubano Fernando Funes-Monzote.

LA HABANA, 4 oct (Tierramérica).- La siembra en varias provincias de Cuba de un maíz transgénico obtenido por el Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología pone en riesgo la biodiversidad y contradice el esquema de producción agrícola promovido por el propio gobierno, advirtió el agroecólogo cubano Fernando Funes-Monzote.
Funes coordinó en septiembre un encuentro de especialistas preocupados por el tema con directivos y personal del Centro Nacional de Seguridad Biológica y de la Oficina de Regulación Ambiental y Seguridad Nuclear, una de las instituciones encargadas de conceder licencia para este tipo de cultivos.
En esa cita, los expertos pidieron interrumpir esos cultivos hasta tener mayor información y una discusión profunda de la sociedad sobre su impacto ambiental y sanitario.
La reunión fue considerada el primer espacio oficial abierto a las inquietudes de un sector de la comunidad científica cubana por la liberación de organismos genéticamente modificados en el agro de este país caribeño.

IPS: El cultivo de esta variedad transgénica, la FR-Bt1, comenzó en 2008, pero ya desde antes se conocían opiniones adversas. ¿Por qué solo ahora se pide una moratoria que dé lugar a un análisis de ventajas y desventajas?
FERNANDO FUNES-MONZOTE: El tema estuvo silenciado, pero en 2008 se disparó la alarma cuando se sembró, como ensayo de campo, una hectárea que daría lugar a la siembra de 50 hectáreas como antesala para la expansión del cultivo en 2009 a 6.000 hectáreas en varias provincia
Hasta ese momento se pensaba que el trabajo con organismos modificados genéticamente se mantendría en los laboratorios en tanto se tuvieran todas las evidencias de que no causarían daños al ambiente y la salud humana.
En el momento actual creemos que una moratoria permitiría contar con el tiempo necesario para tomar decisiones más conscientes y reflexionar con la participación de toda la sociedad. Quien crea que este es un problema exclusivo de la ciencia y que los decisores tienen la última palabra, se equivoca.
IPS: ¿Considera que se violaron normas y regulaciones?
FFM: Se está violado el principio precautorio. Es decir, no hay información visible, pública, que nos permita conocer que se tomaron todas las precauciones, y partimos del hecho de que los que tomaron la decisión pudieron haberse equivocado.
Este año es un momento crucial para que se reconsidere la expansión y mantenimiento de este cultivo, porque vence la licencia otorgada por la Oficina de Regulación. Pero nos alertaron de que no es competencia de ellos plantear una moratoria y que la decisión de liberar este maíz tuvo un componente técnico y otro político.
IPS: ¿Cree posible que se detenga un proceso que ya parece bastante avanzado?
FFM: Una moratoria permitiría establecer un proceso de consulta y debate en la sociedad. Hay una decisión política que tomar y también un riesgo político que correr, porque se está viendo a Cuba como promotora de los transgénicos que el mundo progresista rechaza.
Y no sólo se rechaza por la repercusión del dominio de las transnacionales, sino por el impacto de la tecnología que en la agricultura puede tener efectos adversos en grandes masas de la población y atenta contra el frágil equilibrio biológico. IPS: ¿Qué extensión alcanza el cultivo de esta variedad resistente al gusano cogollero (Spodoptera frugiperda) y tolerante a herbicidas? ¿En qué condiciones se ha sembrado?
FFM: No se ha informado la extensión para este año. Según la licencia, se puede cultivar la variedad FR-Bt1 en predios desde La Habana hasta Camagüey (una distancia de 534 kilómetros). Se excluye la occidental Pinar del Río y la región oriental, pero ¿quién podría asegurar que las semillas no han cruzado estas fronteras?
No se conocen los resultados ni cuántas áreas fueron sembradas en total. Hubo un encuentro en el Centro Nacional de Seguridad Biológica para informar sobre el resultado del primer año de cultivo, pero no quedó nada escrito sobre el asunto. Sin dudas ha habido falta de transparencia en todo este proceso, que compete a toda la sociedad.
IPS: ¿Pero usted y otros expertos han podido observar directamente en el campo cómo se está desarrollando esta siembra de maíz transgénico?
FFM: Por lo que vi en (la central) Sancti Spíritus puedo afirmar que no se están teniendo en cuenta las orientaciones de seguridad biológica. Es decir, la tecnología no se está aplicando como originalmente se concibió, lo que pone en riesgo las variedades tradicionales de maíz y, como afirman sus promotores, provoca “la muerte de la tecnología”.
No todos los campesinos están siguiendo las indicaciones tecnológicas, ni tuvieron la debida capacitación o asistencia técnica. Vimos que algunos se han pasado la semilla de unos a otros, la siembran sin precaución alguna y desconocen las condiciones claramente definidas por el Centro Nacional de Seguridad Biológica.
IPS: ¿Cuáles son los principales riesgos que tiene la aplicación de esta tecnología en las condiciones de Cuba?
FFM: El riesgo fundamental para el movimiento agroecológico, que tiene ya unos 20 años en nuestro país, está en la expansión de una tecnología que atenta contra la diversidad y reduce la capacidad de las variedades criollas para adaptarse, por ejemplo, al cambio climático, a la sequía, o a cambios de temperatura.
La producción de maíz en Cuba, como el resto de la producción agropecuaria, enfrenta muchos otros retos y es erróneo pensar que los transgénicos incrementarán el rendimiento.
Sobre eventuales daños a la salud humana, es necesario hacer pruebas que demuestren que este maíz transgénico realmente puede ser consumido sin peligro en los hogares cubanos. Si esas comprobaciones fueron realizadas, deberían estar disponibles.

* Este artículo es parte de una serie de reportajes sobre biodiversidad producida por IPS, CGIAR/Bioversity International, IFEJ y PNUMA/CDB, miembros de la Alianza de Comunicadores para el Desarrollo Sostenible (http://www.complusalliance.org).

http://www.tierramerica.info/nota.php?lang=esp&idnews=3759

La corporación Monsanto “regala” 475 toneladas de semillas transgénicas a Haití

De mal en peor para el pueblo de Haití que, después de ser sacudido en enero por un brutal terremoto, este se convierte en la excusa perfecta para que los escurridizos brazos de Monsanto ofrezcan su supuesta ayuda con un regalo de 475 toneladas de semillas genéticamente modificadas. Este regalo ha sido respaldado por la embajada de Estados Unidos en Haití.
Habría que preguntarle a los haitianos si saben que esta misma compañía se dedica subrepticiamente a las armas biológicas y fabricó el famoso Agente Naranja que en Vietnam envenenó tanto a vietnamitas como a soldados de EUA.
¿Saben los haitianos que estas semillas han sido declaradas como peligrosas en varios países? Normalmente las semillas vienen junto con un herbicida llamado «Roundup» que contiene glifosato, contaminante del agua, aunque Monsanto insiste en que es biodegradable. La Academia Americana de Medicina Ambiental concluyó que estudios en animales demuestran una relación causal entre alimentos modificados genéticamente y la infertilidad, el envejecimiento acelerado, insulina disfuncional, alteraciones en órganos y problemas inmunológicos. El documental «The Corporation» denunció lúcidamente las atroces prácticas de empresas como Monsanto, la cual incluso ha llevado al suicidio masivo a agricultores en la India. Y el sitio Alternet.org ha estado documentando la oscura realidad de la comida en Estados Unidos.
Mientras tanto, en un poco de humor negro, Linda Fischer, ex empleada de Monsanto, ha sido nombrada directora de la Agencia para la Protección del Medio Ambiente de Estados Unidos (EPA). Y Michael Taylor, quien fuera vicepresidente y principal cabildero de Monsanto ante el Congreso de Estados Unidos, ha sido nombrado Consejero al Comisionado de la Administración de Drogas y Alimentos (FDA) por el presidente Barack Obama. El Huffington Post escribre sobre Taylor: «La persona que puede ser responsable por la mayor cantidad de muertes y enfermedades relacionadas con alimentos en la historia ha sido nombrada zar de seguridad en los alimentos de Estados Unidos. No es broma».
Según el Center for Reaseach on Globalization, las semillas son sólo la carnada, públicamente un regalo, y los granjeros tendrán que darle regalías a esta oscura empresa, que quizás ahora quiera afincarse en la tierra del vodú con sus semillas.

Fuente:
http://pijamasurf.com/2010/05/monsanto-hace-vudu-al-mismo-haiti-regala-475-toneladas-de-semillas/
http://pijamasurf.com/2009/07/obama-nombra-a-ex-vicepresidente-de-monsanto-zar-de-alimentos/

Resolución No. 37 de 2009. LICENCIA DE SEGURIDAD BIOLÓGICA

Resolucin No 37 del 2009.pdf

Fuertes debates sobre el maíz transgénico en Cuba

La Habana, 18 sep.- Preocupados por la liberación en los campos cubanos del maíz transgénico FR-Bt1, científicos y activistas no gubernamentales de la isla caribeña analizaron los peligros de este hecho, en un encuentro celebrado el pasado 16 de septiembre en el Centro Nacional de Seguridad Biológica (CNSB) de la capital de Cuba.
En la cita, coordinada por el ingeniero Fernando Rafael Funes Monzote, se visionaron una selección de videos tomados por el agrónomo Narciso Aguilera Marín, donde se constatan violaciones en el protocolo de liberación del maíz FR-Bt1 en campos de la provincia de Santi Spíritus, en el centro de la isla.
Según trascendió durante la reunión, en el espirituano Valle de Caonao, el Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología (CIGB) desarrolla un proyecto experimental de siembra del FR Bt1 y ha llevado a cabo entrega de semillas a algunos agricultores de la zona.
Campesinos de la cooperativa Julio Tápanes, ubicada en esa provincia, desconocían buena parte de las recomendaciones para cultivar y consumir el mencionado maíz transgénico, según los materiales audiovisuales. De esta manera, se pone en riesgo todo el proceso de liberación, las personas involucradas y variedades de maíz natural, que tradicionalmente siembran los agricultores cubanos.
El paquete tecnológico del maíz transgénico exige procedimientos estrictos como distancias específicas de siembra, aplicaciones de herbicidas y plaguicidas, fertilización, riego, y rígidas medidas de control y protección de las personas y el ecosistema, según fuentes especializadas.
Pero expertos y activistas insistieron en que el proceso de liberación del maíz FR-Bt1 en cultivos de la isla caribeña no se ha realizado de manera clara. Además, escasas son las informaciones sobre el impacto en la salud humana de este transgénico y el riesgo de atentar contra la diversidad biológica.
Alfredo Abuín Landín, de la Universidad de Ciencias Médicas de Matanzas, solicitó al Programa Nacional de Biotecnología Agropecuaria en Cuba pruebas sobre la toxicidad de la proteína insecticida Cry, insertada en el genoma del maíz, y con potencialidad para interactuar con el sistema inmunológico humano.
La información del proceso de autorización no es pública; solo el resultado, dijo Juan Carlos Menéndez, director del CNSB, en respuesta al reclamo de evidencias de las pruebas realizadas.
No obstante, Menéndez certificó que el FR-Bt1 es apto para el consumo humano y animal. A modo de recordatorio, comentó que el boniato transgénico hace años se cultiva en la provincia central de Villa Clara.
Insistió, además, que la política cubana apoya la transgénesis. Sin embargo, Cuba firmó este año la Declaración de Cochabamba, la cual reniega categóricamente de la explotación de cultivos transgénicos.
El Estado cubano no prohíbe el uso e importación de transgénicos para cualquier destino, incluyendo la alimentación, así como de organismos vivos modificados biogenéticamente. Pero, tales actividades deben someterse a un riguroso proceso de evaluación de riesgo, según las leyes vigentes en el país.
El sistema regulatorio de bioseguridad cubano tiene como momentos trascendentales la firma del Decreto Ley 190, en 1999, y la entrada en vigor del Protocolo de Cartagena sobre Bioseguridad de la Biotecnología, en el 2003.
Lenia Arce Hernández, también del CNSB, llamó la atención en el hecho de que el Protocolo de Cartagena reconozca los beneficios de la biotecnología, pero se concentre sobre todo en los riesgos de esta para la vida en el planeta. Señaló varios aspectos necesarios para estos procesos que no se abordan en el mencionado Protocolo.
Cuba cumple aproximadamente el 85 por ciento de lineamientos establecidos por esa instancia internacional, en un sistema de seguridad biológica que se distingue por tener una visión interdisciplinaria única en el mundo.
Los participantes en el debate reclamaron a los expertos su participación en las consultas, parte esencial en el otorgamiento de licencias, y señalaron la carencia y retardo en la presentación de dictámenes y criterios especializados sobre el maíz transgénico.
Durante el encuentro fue entregado al CNSB un expediente que compila informaciones de utilidad, y se solicitó de manera informal una moratoria de la liberación de maíz transgénico en el país.
Tanto Ulises Fernández, director de la Oficina de Regulación Ambiental y Seguridad Nuclear, como el director del CNSB, se comprometieron en poner todas las inquietudes y pruebas presentadas en manos del Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente.
La promoción, participación y educación ciudadana acerca de estos temas quedó como una meta a lograr en la sociedad cubana contemporánea. Otras iniciativas como la presentación legal de demandas y la realización de otro taller científico sobre el tema, fueron propuestas por varias personas del público.
El encuentro podría considerarse el primer espacio oficial abierto a las serias preocupaciones de un sector de la comunidad científica cubana sobre el maíz transgénico.
Con anterioridad, la Facultad de Biología de la UH y en la Fundación Antonio Núñez Jiménez de la Naturaleza y el Hombre también acogieron debates sobre el tema de gran impacto social y científico. Por primera vez, según la profesora Nilda Pérez Consuegra, de la Universidad Agraria de La Habana, un grupo de científicos cubanos se unen en contra de la aplicación de una tecnología (2010).

[Tomado del sitio VOCES: http://cubaalamano.net/voces/index.php?option=com_content&task=view&id=1128&Itemid=2]

¡Ojo! maíz transgénico en Cuba

La Habana, 10 sep.- El avance del maíz transgénico en la agricultura cubana, sin debates públicos sobre sus inconvenientes, preocupa a especialistas y activistas verdes, cuyas opiniones centraron el último número del boletín ecológico “El Guardabosques”.
Un artículo del agrónomo Narciso Aguilera Marín, publicado originalmente en la alternativa Rebelión , alertó sobre la extensión del maíz transgénico FR Bt1 entre los campesinos cubanos, hecho que pudo corroborar el experto durante una reciente visita a Sancti Spíritus.
“El transgénico FR Bt1 está corriendo de mano en mano sin control en campos cubanos”, dijo Aguilera, quien hizo llegar su trabajo a las redacciones de los periódicos cubanos y con alcance nacional Granma y Juventud Rebelde.
El FR Bt1 tiene la factura del Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología (CIGB), y se produce en un área experimental ubicada en el Valle de Caonao de la mencionada provincia central.
Durante recorridos por cooperativas campesinas cercanas al Valle de Caonao, Aguilera descubrió siembras de esta planta tratada biotecnológicamente, mezcladas en ocasiones con variedades locales.
“Muchas comunidades en el mundo tratan desesperadamente de “desintoxicar” sus variedades ya contaminadas con transgénicos, (…) llueven las demandas a los gobiernos y autoridades para que se tomen medidas en tal sentido”, alertó.
Además, en su pesquisa vio como los agricultores procedían de diferentes maneras para manejar el transgénico y sus conocimientos en este sentido era escasos: algunos opinaron que sólo los animales lo podían consumir, otros que se empleaba como cualquier otro maíz.

“Es una verdadera lástima que se pongan en riesgo las variedades locales, que sin lugar a dudas le pueden garantizar al agricultor la seguridad de sus semillas y sus cosechas”, lamentó el experto, sobre el desplazamiento y daños que puede sufrir el prolífero y resistente a plagas “Maíz de 70 Días”.
Por su parte, Eduardo Freyre Roach propuso reunir los criterios de personas en diversas organizaciones como la Asociación Nacional de Agricultores Pequeños y la Fundación “Antonio Núñez Jiménez” de la Naturaleza y el Hombre.
Sin el verdadero conocimiento de lo que sucede en los campos donde se sembró maíz transgénico resulta imposible llegar a soluciones, acotó. Hasta el momento, la información brindada por el CIGB “no permite evaluar ni cívica ni académicamente el estado de la cuestión”, dijo.
“No todo lo tecnológicamente posible, es ecológica y socialmente conveniente”, enfatizó Freyre, quien teme por la propagación del transgénico, ya que los campos de cultivo no permiten el control de un laboratorio.
A pesar de que los transgénicos han sido poco investigados, la activista ecológica Anne Petermann insistió en que provocan riesgos importantes para la salud humana. Estos “legitiman aún más el reclamo de una prohibición mundial de árboles producto de la ingeniería genética”, concluyó.
El editor de El Guardabosques llamó a “involucrar a muchos más actores que los que hasta ahora parecen estar tomando las riesgosas decisiones”, en la búsqueda de debate público sobre un tema sensible a todas y todos. “No es preciso ser experto en el tema, sino tener un mínimo de sensibilidad y responsabilidad”, instó (2010).

http://www.cubaalamano.net/voces/index.php?option=com_content&task=view&id=1120&Itemid=1

Transgénicos y salud

Medardo Ávila Vázquez
Rebelión

Los transgénicos son organismos modificados genéticamente con biotecnologías que permiten crear plantas, animales y microorganismos, transgrediendo formas de vida y fronteras entre las especies. Un transgénico se genera cuando material genético de un virus o bacteria, vegetal o animal, es aislado e introducido al genoma de otro organismo; esto lo hace comportarse de manera diferente a organismos de su misma familia, género o especie.

Esta tecnología no es una simple prolongación de la mejora vegetal, llevada a cabo por la agricultura tradicional: al permitir franquear las barreras entre especies, crea seres vivos que no podrían obtenerse en la naturaleza, en un proceso rodeado de incertidumbres, que puede dar lugar a multitud de efectos imprevistos.

Esos avances impactaron en la medicina, la agricultura y la alimentación. En los últimos años, a partir de una industria biotecnológica altamente concentrada, se utilizan para generar nuevos cultivos y desde hace 13 años se siembran en Argentina variedades transgénicas de soja y maíz con resistencia a insectos o tolerancia al herbicida de Monsanto glifosato (Roundup).

Granos transgénicos peligrosos

Las empresas biotecnológicas pregonaban que disminuirían la desnutrición y el hambre. Pero, si bien aumentó la producción, también lo hizo la desigual distribución de los alimentos, de la tierra y de la tecnología, por lo que es más probable que nos alejamos de ese objetivo.

La industria biotecnológica afirma que la equivalencia sustancial de los nuevos alimentos transgénicos los hace igual de inofensivos que sus pares orgánicos, pero esta teoría no se sustenta en estudios imparciales.

Hoy está demostrado, por ejemplo, que el maíz MON863 genera daño hepático y renal en animales y por ello fue retirado de países europeos junto con otras variedades de maíz transgénico (la mayoría de estos países no autorizan cultivar transgénicos).

Para la Academia Norteamericana de Medicina Ambiental (1), existe una relación directa entre ingestión de alimentos transgénicos e infertilidad, desregulación inmune y genética, envejecimiento acelerado y desregulación de la insulina. Desde ese ámbito, se propone una moratoria de sembradíos transgénicos, para analizar en forma independiente la seguridad de estos alimentos.

En paralelo, este sistema de producción incorporó de manera masiva derivados de soja a la cadena alimentaria. La ingestión de esta leguminosa se vincula a mayor incidencia de cáncer, a trastornos tiroideos y de fecundidad y feminización. Excepto en tiempos de hambruna, los asiáticos (desde hace miles de años) la consumen sólo en pequeñas cantidades, como condimento y no como reemplazo de otros alimentos.

Paren de fumigar

El paquete tecnológico en la producción de transgénicos incluye, contra los pronósticos iniciales, la utilización de crecientes cantidades de plaguicidas. Se destaca el uso del herbicida glifosato y del insecticida Endosulfan. Ambos agrotóxicos, propiedad de las empresas Monsanto y Bayer, son seriamente cuestionados en el mundo por asociarse a mayor incidencia de cáncer, daños al cerebro, sistema nervioso e hígado, malformaciones congénitas, esterilidad, abortos espontáneos y alteraciones hormonales.

Son todas manifestaciones reportadas en las poblaciones colindantes con sembradíos de transgénicos y sujetas a fumigación regular con estos químicos, un lamentable ejemplo es la situación del barrio Ituzaingó Anexo, de la Ciudad de Córdoba.

El glifosato mata todo tipo de plantas, excepto las que poseen un gen de origen animal. Antes de la siembra, millones de litros de glifosato se aplican como colchón químico para impedir el crecimiento de malezas. Sólo sobrevive la soja transgénica.

Soja y Dengue

Los daños ambientales generados por la expansión de las plantaciones transgénicas se expresaron con claridad en Charata, Chaco. En la región y hasta el año 2000, las plantaciones de algodón ocupaban 60 por ciento de la superficie y los bosques nativos el 40 por ciento. Hoy existe 90% del territorio con soja y 10 % con bosques, miles de campesinos fueron desplazados y en el año 2009 tuvo la mayor concentración nacional de casos de Dengue. Charata es un lugar donde la biodiversidad fue exterminada y la estructura social distorsionada por la introducción masiva de sembradíos de soja transgénica.

En todo el mundo, ocho países concentran la producción de granos transgénicos; más de 170 no la autorizan. En Argentina, aprovechando el notable aumento de los precios de las commodities, el complejo sojero conforma el 24 por ciento de las exportaciones totales.

Un análisis actual de estos cultivos (2) encontró que no tienen más rendimiento que los tradicionales y consumen más agrotóxicos.

El beneficio para el estrecho grupo de multinacionales que poseen las patentes de semillas y químicos es enorme. Los daños a la salud, nunca cuantificados, están siendo reconocidos cada vez más.

Notas

(1) www.biodiversidadla.org/Principal/Contenido/Noticias/Alimentos
(2) http://www.ucsusa.org/food_and_agriculture/science_and_impacts/science/failure-to-yield.html

Medardo Ávila Vázquez es médico y Ex Secretario de Salud de la Municipalidad de Córdoba.

Tomado de Rebelión

FAO y transgénicos: apuesta equivocada

Por Silvia Ribeiro
Es grave e irresponsable el intento de FAO de legitimar los transgénicos como solución al hambre y la crisis climática en el tercer mundo, cuya expresión más reciente es la conferencia Biotecnologías agrícolas en los países en desarrollo (Guadalajara, México, 14 de marzo). Frente a las críticas que van en aumento, los funcionarios de FAO (Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura) declararon que la biotecnología es más que transgénicos y ellos sólo plantean opciones. Pero los documentos que coordinó la FAO para la conferencia no recogen cuestiones fundamentales sobre biotecnología, como el dominio de las empresas trasnacionales sobre todo el sector. Ignoran también los resultados a la vista del uso de biotecnología agrícola: la contaminación transgénica de las variedades campesinas, el aumento del uso de agrotóxicos de esos cultivos (que empeora el cambio climático) y otros impactos sobre el ambiente y la salud de los consumidores.
Si FAO hubiera querido realizar un proceso de discusión sobre opciones, no podría haber organizado una conferencia sesgada, sin la participación de los actores fundamentales, y desechando las posiciones críticas. Ahora, lo que hace la FAO es condonar la apropiación de las semillas y la cadena alimentaria del planeta que crece por parte de unas pocas trasnacionales de transgénicos, lo cual agravará el hambre y el caos climático.
La conferencia partió de un proceso errado desde el inicio: no estaban –y siguen sin estar– los campesinos y agricultores familiares y sus organizaciones, que son nada menos que los que producen la alimentación de la mayoría del planeta y son la clave más importante para enfrentar la crisis climática y alimentaria. Este rol fundamental de las campesinas, pastores, pescadores artesanales y otros pequeños productores ha sido confirmado con nuevos datos en varios reportes recientes. (Por ej. ¿Quien nos alimentará? Preguntas ante la crisis climática y alimentaria, del Grupo ETC http://www.etcgroup.org/es/node/4952)
Pero la FAO no se preocupó por esta notable falta, sino que consideró que invitando a una decena de individuos de organizaciones no gubernamentales internacionales cumplía con la formalidad participativa. La mayoría de esos invitados seleccionados por FAO son de organizaciones de las trasnacionales de la industria de los transgénicos (como Croplife y Biotechnology Industry Organization, BIO) u organizaciones de grandes agricultores industriales y ONG e instituciones que son favorables o turbiamente ambiguas a los transgénicos. Como excepción, Pat Mooney, director del Grupo ETC, aceptó integrar el comité de pilotaje de esta conferencia, luego de mucha insistencia de parte del secretariado de la FAO que aseguró sería un proceso justo y neutral.
El 23 de febrero 2010, Pat Mooney, Premio Nobel Alternativo y uno de los más profundos conocedores del trabajo de la FAO desde hace 40 años, renunció públicamente a este comité, luego de constatar que en todo el proceso, la FAO nunca tomó en cuenta ninguna de sus observaciones y recomendaciones, pero sí usó su nombre para justificar ante organizaciones mexicanas que no les permitirían participar en la conferencia, pero que Mooney representaba sus preocupaciones.
Entre muchas otras ausencias graves en los documentos, una de las más ofensivas es el hecho de que aunque la conferencia se realiza en México, centro de origen del maíz, la FAO no se ha dignado incluir en el reporte ni pedir cuentas al gobierno mexicano sobre la contaminación transgénica de variedades nativas. Ni sobre la ya ocurrida ni la que ahora promete el gobierno con la aprobación de 24 siembras experimentales de maíz transgénico a favor de las trasnacionales Monsanto, DuPont-Pioneer y Dow.
Uno de los principales organizadores de la conferencia, Shivaji Pandey, por décadas funcionario del Centro Internacional del Investigación Agrícola sobre Maíz y Trigo (CIMMYT) ubicado en Texcoco, México y actualmente presidente del Grupo de Trabajo sobre Biotecnología de la FAO, contestó con una breve y aséptica nota a las preocupaciones que dirigieron a la FAO más de mil 500 organizaciones de 70 países demandando que la FAO debía llamar la atención del gobierno mexicano ante la escalada de contaminación y restablecer la moratoria, por ser centro de origen del maíz. Pandey contestó con su mantra de que la biotecnología incluye muchas tecnologías, que tienen mucho potencial y los transgénicos sí, algunos riesgos, pero que en definitiva era un problema nacional. ¿Cómo puede un funcionario de la FAO considerar el centro de origen del maíz del mundo –siendo además uno de los cuatro principales cereales bases de la alimentación de toda la humanidad– un problema nacional?
No hay en los documentos para la conferencia ninguna mención a la gravísima contaminación transgénica en centros de origen y diversidad como México. Sin embargo, los mismos funcionarios de Cibiogem que en México aprobaron en forma irresponsable condonar la contaminación trasgénica pasada y aumentarla para permitir el lucro de las trasnacionales, serán ponentes en la conferencia de la FAO ¡en el tema de bioseguridad! Seguramente no mostrarán las críticas que han recibido de más de 700 científicos contra la aprobación de siembras de maíz transgénico (http://www.uccsnet.org/).
Mientras tanto, afuera, en calles, plazas y centros de Guadalajara y otras partes del mundo, habrá una gran variedad de actividades de la sociedad civil y organizaciones campesinas para denunciar estas falacias y defender, realmente, las alternativas campesinas que necesitamos para enfrentar las crisis. Definitivamente, no incluyen transgénicos.
– Silvia Ribeiro es Investigadora del Grupo ETC
Tomado de EL ECONOMISTA DE CUBA